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Producto · Octubre 2026 · 3 min

Pan de semillas y pasas: el candeal que cambia de sabor

En el obrador, la masa de candeal es el punto de partida: harina, agua, sal y tiempo. Pero hay momentos en que decidimos sumarle más. Las semillas y pasas no son un capricho; son un encuentro natural entre lo que cultivamos en Tierra de Campos y lo que la tradición panadera ha hecho siempre: aprovechar lo que tenemos cerca y dejarle su sitio en la masa.

Cuando horneamos este pan, la semilla cruje entre los dientes sin competir con la miga blanca del candeal, y las pasas sueltan su dulzor sin gritar. El reposo de la masa—ese tiempo callado en el que todo se transforma—es el que permite que semillas y pasas se integren en lugar de flotar. Lo notarás en cada bocado: nada está ahí por estar. Cada cosa tiene un sitio.

Este candeal funciona diferente en la mesa. No es pan de desayuno rápido, aunque va bien con café. Es pan para comer despacio, para acompañar un queso, para entender por qué una masa simple cobra vida con lo que le añades. Si quieres probar una hornada, avísanos por WhatsApp: cuando se acaba, se acaba.

Mayorga tiene museo del pan; nosotros tenemos obrador. Y aquí, en la mesa, es donde ves cómo un grano de semilla o una pasa pequeña pueden cambiar todo sin que el candeal deje de ser candeal.